“La culpa no la tiene el indio, sino Osorio”

Por : Rafael Moreno.
Twitter : @rmorenoimagen.
La Selección Mexicana de Fútbol tuvo el pasado lunes, su penúltimo ensayo rumbo a la Copa del Mundo de Rusia 2018. El rival fue Gales, un combinado disminuido y con una plantilla joven, Gareth Bale, la figura del equipo que dirige el mítico Ryan Giggs, no tomó parte del encuentro, pues todavía festejaba la obtención de la tercera Copa de Europa consecutiva con el Real Madrid, en donde marcó un gol digno de enmarcar para la historia.
Fiel a su costumbre, los aficionados mexicanos que radican en Estados Unidos hicieron lo suyo desde la tribuna y llenaron el viejo inmueble del Rose Bowl de Pasadena, California. Lamentablemente, solo ellos cumplieron, el tricolor se mantuvo dubitativo en su rendimiento, y como iba a ser diferente si Juan Carlos Osorio, técnico nacional, sigue creyéndose inmaculado y tocado por los dioses tras presentar una alineación prácticamente inédita.
De lo poco que podríamos destacar del dibujo táctico del colombiano, es que por primera vez jugó con línea de cuatro en el fondo, toda vez de que es partidario de la línea de tres centrales. Sabida es su animadversión para jugar con laterales.
El cotejo fue espeso, de pocas emociones. México tomó la iniciativa al inicio pero de a poco Gales se acentó en el terreno de juego. Más allá del empate sin goles, lo preocupante es la poca cohesión que existe entre los que teóricamente son titulares y digo eso, porque como habrá entendimiento si el “prócer de la estrategia” más que alineaciones hace unas ensaladas en el campo que parece que estamos ante un cuadro de Picasso.Ni hablar de las rotaciones, que ya son el pan de todos los días.
Es notoria la confusión que existe entre los jugadores, al día de hoy, ya no hay tiempo para aspirar a la colectividad, está claro que solo queda aferrarnos a que futbolistas como Guillermo Ochoa, Carlos Vela o Hirving Lozano mantengan el gran presente que viven en el Standard de Lieja, Los Angeles FC y PSV Eindhoven respectivamente y con base a una tarde gloriosa o una genialidad nos ayuden para estar en octavos de final.
Seguramente, el Estadio Azteca lucirá una entrada memorable en lo que será la despedida de este descafeinado representativo. La gente que asista al juego esperará una victotia ante Escocia que levante la moral y les dé una razón para creer en el milagro mundialista, sin embargo , considero que lo que no se hizo en tres años de trabajo, difícilmente sucederá en los tres compromisos que faltan para el debut ante Alemania.
Soñar no cuesta nada y en México eso ocurre cada cuatro años. Contrario a otros procesos, el panorama es poco alentador, al menos para pensar en avanzar más allá de la fase de grupos. La culpa no es de Osorio, sino de los directivos que creyeron en sus ideas y lo compraron como el visionario que venía a redescubrir el deporte más popular, así que a disfrutar del magnoevento y a esperar la odisea. Como dicen por ahí :”La culpa no la tiene el indio, sino el que lo hace compadre….u Osorio”.
Foto: Imago7

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