EL MADRID, A KIEV CON LO JUSTO Y SIN BRILLO

CONTRAGOLPE

POR: RAFAEL MORENO

@rmorenoimagen

  • EL MADRID, A KIEV CON LO JUSTO Y SIN BRILLO.
  • Los merengues avanzan a su tercera final de Champions consecutiva, gracias a un grave error del portero del Bayern, Sven Ulreich.

Las grandes noches de la UEFA Champions League, en ocasiones también están marcadas por el infortunio, sin duda, el partido de vuelta de semifinales entre el Real Madrid y el Bayern Munich tuvo este común denominador. Sin embargo,  existe un nombre propio que es en gran medida responsable en la eliminación del equipo de la capital alemana, su nombre es Sven Ulreich, habitualmente suplente en el Bayern, pero que la lesión de Manuel Neuer en el pie izquierdo, obligó a Jupp Heynckes a confiar en su jugador.

Cuando el partido estaba empatado a un gol, y con las acciones bajo el control del gigante de la Bundesliga, Corentin Tolisso, le pasó el balón a su portero, y éste cometió un error garrafal,  tras abanicar el esférico, dejándolo a merced de Karim Benzema, quién marcó el segundo tanto merengue. Vino la reacción de los visitantes, y James Rodríguez, el talentoso volante colombiano, que hace un año, cuando todavía jugaba en Chamartín, fue menospreciado y poco valorado por Zinedine Zidane y la cúpula blanca, le devolvía las esperanzas a los teutones para emparejar el marcador y con base a insistir, arrinconaron a su rival, pero la contundencia no estuvo de su lado y se consumó el adiós del Bayern Munich y la tercera final consecutiva del Real Madrid, gracias a un global de 4 goles a 3.

En el pase del Madrid a la final de Kiev o en la eliminación del Bayern, hay situaciones que no se pueden soslayar, comenzando por las lesiones de Arjen Robben y Jerome Boateng en la ida, que condicionaron el resultado, además de la pifia de Rafinha, que prácticamente regaló la segunda anotación al cuadro madrileño.

Conscientes de que el arbitraje podía influir, durante los días previos el plantel del 28 veces campeón de Alemania, mandó mensajes intentando suavizar al turco Cuneyt  Çakir. Ocurrió todo lo contrario, pues el silbante se comió dos penales claros en favor de los visitantes, que no se atrevió a señalar.

Claramente, los alemanes salieron hoy del Santiago Bernabéu, como damnificados ante la incapacidad de un juez, que por temor, rebasado por el escenario o por falta de personalidad, no se atrevió a aplicar el reglamento.

Lo del Real Madrid, desde los números impresionante, tres finales consecutivas, y la décimo sexta de su historia, algo que nadie ha hecho. No se puede decir lo mismo de su rendimiento, me parece que no corresponde a un equipo grande, Cristiano Ronaldo no pesó, y la responsabilidad en ataque corrió a cargo de Karim Benzema, que se comportó a la altura, e hizo recordar al goleador de sus inicios de carrera en el Olympique de Lyon. Es cierto, la treceava orejona está cerca, pero con esta fragilidad defensiva, tiene el Madrid la capacidad de imponerse a Liverpool o Roma? Hasta el momento, todo indica, salvo una hazaña, que los Reds serán quienes acompañen a los blancos hasta el Olímpico de Kiev. Lo que queda claro, es qué si hay un equipo capaz de exhibir las carencias merengues, ese es el que comanda Jurgen Klopp, con un juego vertiginoso, rápido, y con un Mohamed Salah en estado de gracia y que se encuentra líder en la pelea por la Bota de Oro. Muchos dirán: “El oficio del Madrid vale en estos partidos”, otros apelarán al desenfado y el descaro de Firmino y Mané, o los esperanzados romanistas pensarán en el oportunismo de Edin Dzeko y la potencia de Radja Nainggolan como arma para destronar a los más ganadores de Europa. Creo que la clave estará en la banca, uno tiene fondo de armario, el otro utilizará a la garra y el hambre de triunfo como el elemento para conseguir su objetivo.

Insisto, no descarto por completo a la Roma, pero los italianos ya tuvieron su Champions particular, luego de vencer al Barcelona, ellos lucharán por lograr la gesta. De cualquier forma, aplaudo el esfuerzo de Eusebio Di Franceso por mandar a la cancha un equipo con sangre en las venas y dispuesto a jugar al límite.

La cita del 26 de Mayo, será apasionante, digna de un encuentro que paraliza al mundo. Falta un invitado, madridistas, celebren, no con humildad porque no la tienen, no con mesura porque no la conocen, pero sí con precaución, porque la suerte no siempre sonríe tres veces.

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